miércoles, 5 de junio de 2013

Otra vez es preciso no confundir los deseos, que no son arma política, con la realidad de las fuerzas necesarias, que sí lo es. La crisis en España se está agravando y no frenando. La crisis política mina las posibilidades de mejora y amenaza con llevarse el modelo social por delante, incluido política y democracia, poniendo todo el poder en manos de un sector de la economía y otros antiguos poderes.





El drama del paro sigue aumentando, no ha terminado la destrucción de empleo, porque la crisis continúa. El paro de larga duración por encima de 2 años, aumenta cada mes y los parados que cobran subsidio disminuyen la cuantía de cobro y su número cada mes son menos personas.

La deuda pública aumenta a granvelocidad, los pasivos en circulación terminaron 2012 sobrepasando el PIB según el Bco. de España, el déficit por encima del 10% según Eurostat, no se puede corregir tocando la pata de gastos con tijeretazos desordenados con repercusión solo hacia los débiles, sin crecimiento será imposible de sujetar –con las cifras actuales imposible, pero terrorífico si imaginan que fueran inferiores en un 15%, ya hay suficientes estudios que sugieren que las cifras del PIB están amañadas, siendo inferior al famoso billón de euros que se mantiene durante varios años de crisis cuando muchos de sus componentes se han  derrumbado-. Es necesaria una profunda y urgente reforma fiscal, -amén de una mayor lucha contra el fraude- porque los gastos estaban soportados durante años en los ingresos extraordinarios de la burbuja. Gastos corrientes en base a ingresos extraordinarios, que nunca volverán, mala combinación que hizo aparecer un superávit que era un espejismo ilusorio.


La reforma bancaria cargada de ayudas a la banca no ha resuelto el problema de la falta de crédito a la economía real, ni ha saneado el sector financiero. La prolongación de la depresión por las políticas de ajustes incrementan el paro, las quiebras, que al tiempo aumentan la mora bancaria, extendiendo la situación de insolvencia del sistema financiero, la banca vende cientos de pisos de sus balances, pero al mes siguiente le entran montones de nuevos pisos por impagos. El rescate bancario podría ser necesario ampliarlo, lo cual aumentaría las exigencias y la deuda y el déficit…
Duden de los brotes verdes del gobierno, aunque aparezcan algunas mejoras ocasionales en las cifras macro, los fundamentales basados en nuestra capacidad de producir, crecer y vender, siguen destruidos, y existe la posibilidad de que la financiación empeore bruscamente en cualquier momento.


El impago de la deuda abre innumerables incognitas. Nuestra capacidad de pago de la deuda no existe, no es creíble, pero reconocer que no pagaremos es diferente a declararlo lo cual acerca enormes riesgos. Un default unilateral, desordenado, dejaría al país sumido en la oscuridad, la inexistencia de financiación supone aceptar que el desfase entre ingresos y gastos ¿110.000 millones? nos lo comeríamos en nuevos recortes inmediatos, mucho más profundos que los conocidos hasta ahora, lo segundo que los afectados por las quitas podríamos ser nosotros mismos, los jubilados y pensionistas, ya que todo el fondo de reserva está invertido en deuda pública; a sumar los bancos que son tenedores de gran parte de esa deuda quebrarían, arrastrando sus depósitos, que están avalados por el estado, que si aceptamos quiebra, dejaría de poder atender dichos avales… la cadena sería importante, e imprevisible en muchos casos. 

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