Otra
vez es preciso no confundir los deseos, que no son arma política, con la
realidad de las fuerzas necesarias, que sí lo es. La crisis en España se está
agravando y no frenando. La crisis política mina las posibilidades de mejora y
amenaza con llevarse el modelo social por delante, incluido política y
democracia, poniendo todo el poder en manos de un sector de la economía y otros
antiguos poderes.
El drama del paro sigue aumentando, no ha terminado la destrucción de
empleo, porque la crisis continúa. El paro de larga duración por encima de 2
años, aumenta cada mes y los parados que cobran subsidio disminuyen la cuantía
de cobro y su número cada mes son menos personas.
La deuda pública aumenta a granvelocidad, los
pasivos en circulación terminaron 2012 sobrepasando el PIB según el Bco. de
España, el déficit por encima del 10% según Eurostat, no se puede corregir tocando
la pata de gastos con tijeretazos desordenados con repercusión solo hacia los
débiles, sin crecimiento será imposible de sujetar –con las cifras actuales
imposible, pero terrorífico si imaginan que fueran inferiores en un 15%, ya hay
suficientes estudios que sugieren que las cifras del PIB están amañadas, siendo
inferior al famoso billón de euros que se mantiene durante varios años de
crisis cuando muchos de sus componentes se han
derrumbado-. Es necesaria una profunda y urgente reforma fiscal, -amén
de una mayor lucha contra el fraude- porque los gastos estaban soportados
durante años en los ingresos extraordinarios de la burbuja. Gastos corrientes
en base a ingresos extraordinarios, que nunca volverán, mala combinación que
hizo aparecer un superávit que era un espejismo ilusorio.
La reforma bancaria cargada de ayudas a la banca no ha resuelto el problema de la
falta de crédito a la economía real, ni ha saneado el sector financiero. La
prolongación de la depresión por las políticas de ajustes incrementan el paro,
las quiebras, que al tiempo aumentan la mora bancaria, extendiendo la situación
de insolvencia del sistema financiero, la banca vende cientos de pisos de sus
balances, pero al mes siguiente le entran montones de nuevos pisos por impagos.
El rescate bancario podría ser necesario ampliarlo, lo cual aumentaría las
exigencias y la deuda y el déficit…
Duden
de los brotes verdes del gobierno, aunque aparezcan algunas mejoras ocasionales
en las cifras macro, los fundamentales basados en nuestra capacidad de
producir, crecer y vender, siguen destruidos, y existe la posibilidad de que la
financiación empeore bruscamente en cualquier momento.
El impago de la deuda abre
innumerables incognitas.
Nuestra capacidad de pago de la deuda no existe, no es creíble, pero reconocer
que no pagaremos es diferente a declararlo lo cual acerca enormes riesgos. Un default unilateral, desordenado, dejaría
al país sumido en la oscuridad, la inexistencia de financiación supone aceptar
que el desfase entre ingresos y gastos ¿110.000 millones? nos lo comeríamos en nuevos
recortes inmediatos, mucho más profundos que los conocidos hasta ahora, lo
segundo que los afectados por las quitas podríamos ser nosotros mismos, los
jubilados y pensionistas, ya que todo el fondo de reserva está invertido en
deuda pública; a sumar los bancos que son tenedores de gran parte de esa deuda
quebrarían, arrastrando sus depósitos, que están avalados por el estado, que si
aceptamos quiebra, dejaría de poder atender dichos avales… la cadena sería
importante, e imprevisible en muchos casos.
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